Investigación

Investigadores de Oxford y Polestar ponen a prueba la experiencia humana del rendimiento

Más allá de los caballos de fuerza: investigadores de Oxford y Polestar ponen a prueba la experiencia humana del rendimiento
Más allá de los caballos de fuerza: ¿se puede medir la experiencia humana del rendimiento? Investigadores de Oxford y Polestar lo ponen a prueba.
Medición de la respuesta humana: el estudio piloto combinó telemetría del vehículo, datos fisiológicos, seguimiento ocular, evaluaciones psicológicas y entrevistas para conectar lo que hace el automóvil con lo que experimenta el conductor.
Más rendimiento, menos esfuerzo: en vueltas rápidas comparables, el Polestar 4 de doble motor (Dual motor) con paquete Performance ofreció una aceleración máxima un 32 % superior y requirió un 15 % menos de esfuerzo en la dirección que la versión de un solo motor trasero (Rear motor), a pesar de mantener un ritmo prácticamente idéntico.
La respuesta humana: los conductores describieron el rendimiento como algo que va más allá de la simple emoción física; combina una respuesta corporal intensificada con sensaciones de confianza, control y una gran capacidad de concentración. El estudio sugiere que sentir el control mientras se exploran los límites personales al volante realza la emoción de conducir; de hecho, varios participantes compararon la experiencia con una «montaña rusa controlada».
GOTEBORG, SUECIA – 20 de octubre de 2026. Tradicionalmente, el rendimiento se ha medido mediante cifras: caballos de fuerza, aceleración, fuerzas G en curvas y tiempos por vuelta. Sin embargo, a medida que los vehículos eléctricos igualan el terreno de juego al ofrecer niveles extraordinarios de rendimiento convencional, surge una nueva pregunta: ¿cómo medimos lo que siente el ser humano al volante ante dicho rendimiento?

Un nuevo estudio piloto, realizado por investigadores del SDG Impact Lab de la Universidad de Oxford en colaboración con Polestar, ha dado el primer paso para responder a esta cuestión. El estudio combinó telemetría del vehículo con monitorización de la frecuencia cardíaca, seguimiento ocular, evaluaciones psicológicas y entrevistas, con el fin de explorar la relación entre el comportamiento de un vehículo de alto rendimiento y la respuesta del conductor.

Doce conductores probaron dos versiones del Polestar 4 —la variante de motor trasero (Rear motor) y la de doble motor (Dual motor) con paquete Performance— tanto en condiciones de conducción tranquila como dinámica en el circuito Gotland Ring, en Suecia.

El estudio piloto reveló que varios indicadores resultaron sensibles a los cambios en las condiciones de conducción y en el rendimiento del vehículo. Durante la conducción dinámica, los participantes parpadeaban menos, sus pupilas se dilataban y mantenían la mirada fija durante más tiempo; patrones que coinciden con un mayor nivel de atención y concentración. La telemetría del vehículo también pudo vincularse con cambios en la activación fisiológica de los conductores, lo que permitió a los investigadores examinar la respuesta del conductor en relación con el comportamiento del automóvil.

La comparación entre ambos vehículos también reveló diferencias en la forma en que se manifestaba el rendimiento. En vueltas rápidas equivalentes, el Polestar 4 de doble motor con paquete «Performance» aprovechó su notable incremento de potencia respecto a la versión de un solo motor trasero (400 kW/544 CV frente a 200 kW/268 CV) para ofrecer un mayor rendimiento máximo y requerir un menor esfuerzo en la dirección dentro del circuito: una aceleración máxima un 32 % superior, con una reducción del 15 % en el esfuerzo necesario para accionar el volante. Asimismo, generó mayores fuerzas laterales en curva y una mayor frecuencia de aceleraciones intensas.

Las valoraciones de los propios conductores reflejaron una diferencia en la experiencia. En la escala de «Rendimiento/Dinámica» utilizada en el estudio, la versión «Performance» obtuvo una puntuación de 89,2 sobre 100, frente a los 67,7 puntos de la versión con motor trasero. También obtuvo una mejor calificación en cuanto a la calidad de la experiencia global —93,0 frente a 77,9—, siendo la versión «Performance» la mejor valorada por la mayoría de los conductores en ambos indicadores.

No obstante, las entrevistas revelaron que la experiencia de rendimiento abarcaba mucho más que la mera intensidad física. Los conductores describieron una combinación de mayor respuesta corporal, confianza en el vehículo, sensación de control y una profunda inmersión atencional. Varios de ellos compararon, de forma independiente, la experiencia con la de una «montaña rusa controlada».

Uno de los participantes resumió esta sensación afirmando que el coche «te hace sentir como un conductor mejor de lo que realmente eres». Los investigadores observaron que los participantes tendían a asociar la versión «Performance» de manera más consistente con esta combinación de emoción, confianza y control.

Christian Samson, director de Atributos de Producto en Polestar, señala: «A medida que los coches eléctricos redefinen el concepto de rendimiento, quisimos comprender algo que no puede captarse únicamente mediante una ficha técnica: la experiencia humana al volante. Colaborar con la Universidad de Oxford nos permite analizar el rendimiento desde una perspectiva distinta, conectando la ingeniería del vehículo con la experiencia de la persona que lo conduce». Max Klapow, investigador doctoral en el Oxford SDG Impact Lab, afirma: «El rendimiento no consiste simplemente en ir más rápido. Se trata de brindar al conductor una sensación de confianza y control mediante respuestas previsibles del vehículo. Nuestra investigación supone un paso hacia la medición de esa experiencia humana, al conectar lo que hace el automóvil con lo que experimenta el conductor».