Encontrando la chispa en el nuevo campus de vehículos eléctricos de Long Beach
Presentado inicialmente al público como una operación «skunkworks», el equipo de Ford encargado del desarrollo de vehículos eléctricos avanzados ha ampliado su presencia con un nuevo campus de dos edificios en Long Beach, California, y colabora estrechamente con sus socios en Dearborn y Palo Alto para cumplir la misión de la compañía.
Originalmente, estas instalaciones se construyeron hace 95 años para ampliar la producción del Modelo A, antes de convertirse en un depósito del Ejército durante la Segunda Guerra Mundial. El campus de Long Beach se ha convertido ahora en el principal centro de diseño e innovación de Ford en el sur de California. Le pedimos a Ann Diep, gerente sénior de programas técnicos, que nos mostrara el interior del espacio y al equipo.
Nunca planeé construir carros.
Estudié bioingeniería y me especialicé en bioquímica en la UCLA, pensando que tendría un futuro en la industria farmacéutica. Luego, terminé dedicando casi una década al lanzamiento de productos electrónicos de consumo en Apple.

Como muchos pueden atestiguar, las trayectorias profesionales a menudo toman giros impredecibles. Actualmente, trabajo en unas instalaciones de aviación remodeladas y luminosas en Long Beach, California, contribuyendo al desarrollo de la próxima generación de vehículos eléctricos de Ford. Esta oportunidad, aunque inesperada, se siente como una progresión natural en mi trayectoria profesional.
Inspirado por el Modelo T
Como parte del equipo del Centro de Desarrollo de Vehículos Eléctricos, nos han encomendado un ambicioso objetivo: desarrollar una nueva generación de vehículos eléctricos avanzados que la gente adore. Si algo aprendí de mi experiencia en electrónica de consumo, es a obsesionarme con el usuario y crear productos realmente accesibles. No hace falta ser un experto en tecnología para usar un smartphone; esa es mi filosofía.
Curiosamente, hemos hablado mucho del Modelo T, que marcó un punto de inflexión entre la innovación y la asequibilidad. Al igual que ese vehículo emblemático, buscamos la simplificación, haciendo que las cosas funcionen bien sin complicarlas demasiado. Fáciles de entender, pero que provoquen la misma emoción que se siente al abrir un nuevo dispositivo. Un espacio que inspira colaboración y nuevas ideas
En cierto modo, nuestro nuevo campus es así. Se ha invertido mucho esfuerzo en el diseño del Centro de Desarrollo de Vehículos Eléctricos, pero lo mejor es que es bastante simple. Es un espacio abierto y colaborativo que promueve las conversaciones informales: esos encuentros espontáneos que generan nuevas ideas que quizás no se consiguen trabajando a distancia o sentados en el mismo sitio todos los días.
