Entre endosos, pérdida total y pérdida parcial, entender bien tu póliza es clave para no llevarte sorpresas desagradables al momento de un siniestro.
Lo primero es conocer qué plan conviene según tus necesidades. El endoso permite actualizar el valor asegurado y mantener la indemnización completa, evitando perder dinero por depreciación.
Leer la póliza antes de firmar es fundamental, pues ahí se encuentran las condiciones específicas, deducibles y exclusiones que marcarán la diferencia al momento de reclamar.
En cuanto a la pérdida total, se considera cuando el vehículo desaparece y no aparece en 30 días, o cuando los daños superan un porcentaje clave del valor asegurable.
En Perú, robo y hurto se tratan de forma similar, mientras que en Argentina existe diferencia legal entre ambos, lo cual puede cambiar la cobertura y la respuesta de la aseguradora.
En caso de robo total, la compañía paga el valor comercial del auto al momento del siniestro, salvo que hayas contratado un endoso que mantenga el precio original de compra.
Si solo hubo daños parciales, el seguro cubrirá reparaciones siempre que no superen el 75% del valor asegurable, aunque algunas aseguradoras limitan más la cobertura.
Es vital denunciar inmediatamente el robo y notificar al seguro en el plazo establecido. La demora puede invalidar la cobertura, incluso si el siniestro ocurrió bajo condiciones amparadas. Además, las cuotas deben estar al día, pues un seguro vencido no genera derecho a indemnización.
En las pérdidas parciales, hay que tener cuidado con los equipos adicionales instalados luego de la compra. Muchas aseguradoras no cubren radios, cámaras o accesorios, salvo que se incluyan expresamente en la póliza contratada.
Para no tener problemas frente a una pérdida total o parcial, revisa siempre las exclusiones, plazos y deducibles. Un seguro vehicular solo protege bien cuando eliges la cobertura correcta y conoces claramente sus limitaciones.
Seguro parcial y total.
Carros Ok
Autoridad automotriz
